Derechos de autor

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Foto: Moisés Butze    Texto: César Martínez @EstuarioSocial

En este post, vamos a hablar sobre qué son los derechos de autor, cuál es la ley que los regula en España, así como los diferentes tipos de derechos o protecciones que incluye el derecho de autor. También hablaremos, entre otras cosas, de la duración de los derechos de autor, y qué ocurre cuando finaliza el plazo de protección del mismo.

En el ordenamiento jurídico español, el marco regulador de los derechos de autor, lo encontramos principalmente en el Real Decreto Legislativo 1/1996, de 12 de abril, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley de Propiedad Intelectual (en adelante LPI), que armoniza y recoge diversos textos normativos que existían sobre la materia.

En el primer artículo de la citada ley, se habla del hecho generador, y se dice que “la propiedad intelectual de una obra literaria, artística o científica corresponde al autor por el solo hecho de su creación”. El autor tiene, en principio, el derecho sobre su obra desde el principio, a diferencia de otros derechos, como una patente, que se genera con su inscripción en un registro.

El derecho de autor como tal, incluye una doble protección, tal y como se establece en el art. 2 LPI. Por un lado, se trata de una protección moral (arts. 14-16) sobre la autoría de una determinada creación artística, literaria o científica. Consiste en el reconocimiento del autor como creador de la obra en cuestión. Por otro lado, se trata de una protección de carácter más patrimonial (arts. 17-23), que se traduce en la explotación económica de la obra con carácter exclusivo, siendo la más habitual la copia y distribución de la misma. De ahí el término anglosajón “copyright” o derecho de copia.

En principio, la ley considera que es autor la persona natural que crea alguna obra literaria, artística o científica¸ aunque también reconoce, en algunos casos, derechos de autor a las personas jurídicas, tal y como se establece en el art. 5 LPI. Se presume que es autor, aquel que aparece como tal en la obra, a través de su nombre, firma, o signo que lo identifique. Y en el caso de las obras publicadas bajo un seudónimo o de forma anónima, la ley reconoce el ejercicio de los derechos de propiedad intelectual a la persona natural o jurídica que la saque a la luz con el consentimiento del autor, mientras éste no revele su identidad.

Cuando se trata de una obra realizada por varios autores en colaboración, todos ellos tendrán reconocidos derechos de autor (art. 7). Para divulgar y modificar la obra se requiere el consentimiento de todos los coautores. En defecto de acuerdo, será un Juez quien deba resolver. Los coautores, también pueden explotar de forma separada sus aportaciones, salvo que eso perjudique a la obra común, o bien se haya establecido un pacto entre todos los coautores que lo impida. En el art. 8 LPI, se habla de la obra colectiva, que es aquella creada por la iniciativa y bajo la coordinación de una persona natural o jurídica que la edita y divulga bajo su nombre y que, salvo pacto en contrario, será ésta quien tenga atribuidos los derechos de autor. En el art. 9 se habla de la obra compuesta e independiente.

Uno de los aspectos a destacar sobre los derechos de autor, es la duración de los mismos. En el art. 26 y siguientes de la LPI se establece la duración y el cómputo de los derechos de autor en los siguientes términos: “Los derechos de explotación de la obra durarán toda la vida del autor y 70 años después de su muerte o declaración de fallecimiento.” La duración de los derechos de explotación suele diferir según el país. Como curiosidad, el Convenio de Berna, que es un tratado internacional sobre la protección de los derechos de autor, establece como plazo 50 años desde la muerte del autor. También establece la posibilidad de que cada país amplíe a su criterio el mencionado plazo. La tendencia ha sido la progresiva ampliación de dicho plazo, sobre todo a partir de los años 50. Se trata de algo normal y lógico teniendo en cuenta que lo que se amplía son los derechos de explotación, con las consecuencias económicas que ello conlleva.

La duración de los derechos de explotación supone un dato importante, ya que, una vez expirados los derechos de autor, la obra en cuestión pasaría a formar parte del dominio público, lo que significa que la obra podría ser explotada por cualquier persona, con el único límite de respetar los derechos morales de su autor o autores. Esto es, reconociendo siempre la autoría de la obra, por lo que, en realidad, lo que expiran son los derechos de explotación. Así lo establece el art. 41 LPI que establece como condición para la utilización de las obras en dominio público “la extinción de los derechos de explotación”. Se dice además que se deberá respetar siempre “la autoría y la integridad de la obra, en los términos previstos en los apartados 3 y 4 del artículo 14”, esto es, el respeto de la integridad de la obra, así como el reconocimiento de su autor.

La LPI recoge una serie de límites en los arts. 31 a 40 LPI, que tratan diversos supuestos, como por ejemplo, la inclusión a modo de citas o ilustraciones en el marco de la docencia y la investigación (art. 32), la utilización de “trabajos sobre temas de actualidad” (art. 33), o la “Reproducción, préstamo y consulta de obras mediante terminales especializados en determinados establecimientos” (art. 37), entre otros.

Como curiosidad, y teniendo en cuenta que este post va dirigido al público en general, y a los profesionales y aficionados a la fotografía en particular, resaltar el art. 128 LPI, que establece una protección de las meras fotografías: “Quien realice una fotografía u otra reproducción obtenida por procedimiento análogo a aquélla, cuando ni una ni otra tengan el carácter de obras protegidas en el Libro I, goza del derecho exclusivo de autorizar su reproducción, distribución y comunicación pública, en los mismos términos reconocidos en la presente Ley a los autores de obras fotográficas. Este derecho tendrá una duración de veinticinco años computados desde el día 1 de enero del año siguiente a la fecha de realización de la fotografía o reproducción”.

Por último, resaltar que en los arts. 138 a 143, se establece una serie de acciones y procedimientos para el caso de que el titular de un derecho de autor, vea vulnerado sus derechos. La LPI también prevé una serie de medidas cautelares, que son una serie de medidas o acciones dictadas por el juez, con el objetivo de asegurar la efectividad de un determinado derecho a la espera de que sea resuelto en un posterior litigio.

Lo hasta aquí expuesto, no es más que una mera aproximación conceptual sobre los derechos de autor. Se trata éste de un tema, que por sus implicaciones morales pero sobre todo económicas, daría para varios post más. Sobre todo teniendo en cuenta la revolución tecnológica, que ha hecho que las copias y la difusión de contenidos, sea algo problemático, tanto para los autores, como para los usuarios, y que sean intensos y polémicos, los debates sobre las sociedades de gestión de derechos de autor, el canon digital, o la aparición de alternativas al copyright, como copyleft, o creative commons.

Texto: César Martínez

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